Si quieres vivir en democracia, lee esto…

En estos días habrás oído hablar sobre Julian Assange y un controvertido portal que se hace llamar Wikileaks. El citado portal existe desde hace cuatro años, con la misión de poner en conocimiento del público aquéllos documentos secretos de los gobiernos que han sido filtrados. La finalidad de esta publicación sería poner en conocimiento de la gente los casos de corrupción que los políticos y los medios de comunicación convencionales nos ocultan, para que de este modo podamos garantizar la transparencia en el proceder de nuestros ejecutivos.

La polémica ha subido de todo desde el pasado mes de abril, cuando el portal Wikileaks reveló unos cables sobre la Guerra de Irak, en los cuales se podía ver un vídeo en el que el ejército norteamericano abatía con metralletas al periodista español Cousos. La polémica estaba asegurada, y la revelación se saldó con la detención del soldado Bradley Manning, el supuesto responsable de difundir los cables secretos. Pero cuando la polémica ha copado todas las portadas de los periódicos, ha sido cuando el 28 de noviembre, se publicaron cables que ponían en evidencia cómo los EEUU de América, a través de sus embajadores y diplomáticos, extorsionan la soberanía del resto de los países del mundo, incluyendo sus aliados.

Hay cables que muestran cómo se espía a funcionarios de la ONU, cómo se chantajea a países, entre ellos España, para que adopten resoluciones favorables a los intereses de los EEUU. Se describe la presión de los diplomáticos norteamericanos para que la justicia archive casos contra agentes de la CIA implicados en torturas y asesinatos, el chantaje a los legislativos para votar leyes favorables al control de la propiedad intelectual, o las prácticas antiéticas de importantes multinacionales americanas.

Por supuesto, el paladín de la democracia y la libertad, no podía permitir que se descubrieran sus vergüenzas tan a la ligera. El verano pasado, Anna Ardin, una feminista redical vinculada a la CIA, sedujo a Julian Assange tras una conferencia en Estocolmo para que tuviera relaciones sexuales con ella. A los pocos días, le denunció por violación, alegando que Assange no usó condón. El caso, llevado por la fiscalía de Estocolmo, fue archivado por falta de pruebas. Poco después, tras la intervención de un político, la fiscalía de Goteborg retomó la acusación. Extraña coincidencia que justo cuando amenazó con la publicación de los cables del 28 de noviembre, la Interpol emitió una orden roja de busca y captura internacional, para detener a este “peligroso violador”.

Los cables fueron publicados, y una oleada de furia recorrió la alta diplomacia internacional. La reacción del gobierno americano fue desproporcionada y radical, muy lejos de pedir disculpa, reconocer sus propios crímenes e investigar a los implicados. Echando mano una vez más a su tan cacareada seguridad nacional contra los enemigos de América, le han acusado de terrorismo y han llegado a pedir su ejecución y/o asesinato. Por supuesto, Sarah Palin ha sido una de las cabezas visibles de su linchamiento público. Sin un juicio previo, el senador Joe Lieberman presionó a Paypal para que congelara la cuenta de la fundación de Assange, a lo que el gigante del pago online respondió sin más dilaciones. Los proveedores de hosting Amazon.com (dedicado también a la venta de libros) y EveryDNS expulsaron la web Wikileaks de sus servidores, perdiendo ésta su dominio .org. Días después, MasterCard y Visa cortaron el flujo de fondos a la organización de Assange, curiosamente coincidiendo con la víspera de una escandalosa publicación que les afecta directamente. Estas dos compañías, paradójicamente, no han tomado ninguna medida contra la fuente de financiación de Knights Party, brazo político del archiconocido Ku KluX Clan. Asimismo, el banco suizo Post Finance bloqueaba la cuenta de Assange, bajo el pretexto de que éste había proporcionado un domicilio falso. ¿Cuántas cuentas de mafiosos, narcotraficantes y terroristas permanecen en el anonimato tras el velo de estas entidades suizas?

Está claro que se trata de acosar a la fundación Wikileaks, ahogarla financieramente, desprestigiar públicamente y extorsionar a su fundador, así como amedrentar a la población en su búsqueda de la información independiente. EL martes día 7 de diciembre, finalmente era detenido Assange en la comisaría de Londres, a la que accedió voluntariamente para declarar. Tras prestar declaración, el juez le negó la fianza contra el pronóstico de sus abogados y de la mayoría de los especialistas en la materia, mientras decide sobre su posible extradición a Suecia. Los políticos estadounidenses declararon tras conocer la información de su detención que se trata de “una buena noticia”. ¿Existirá un complot entre la fiscalía y los servicios secretos estadounidenses para tener detenido a este hombre mientras ganan tiempo para acusarle con cargos de espionaje? Todo apunta a que la intención de la trama es extraditar a Assange a Suecia, y desde allí, a EEUU.

Así están las cosas ahora mismo, cuando EEUU anuncia que están ultimando los cargos para acusar formalmente a Assange de espionaje. Lo más grave de todo esto, es que la tremenda presión por acallar a Assange y destruir Wikileaks, procede de un país que se autoproclama como abanderado de la libertad de expresión, los mismos que se rasgan las vestiduras cuando en China, Irán, Corea del Norte o Cuba censuran algún tipo de información disidente.

No se trata ya tanto de la libertad de este hombre, sino de que mientras se buscan todos los medios legales o no para que caiga sobre él todo el peso de la ley, aquellos políticos que han promovido guerras estratégicas en países de Oriente Medio para asegurarse mercados y fuentes de recursos fósiles, los mismos que promueven golpes de estados en Honduras y Haití para derrocar gobiernos progresistas que puedan afectar sus intenciones expansionistas, los mismos que manipulan en los asuntos internos de otros países, haciendo uso del chantaje y la amenaza para conseguir resoluciones favorables, los mismos que tienen las manos llenas de sangre por la muerte de tantas personas inocentes, los mismos que tienen a medio mundo ahogado económicamente y al otro medio en los umbrales de la subsistencia por desnutrición, jamás se sentarán delante de un tribunal. Para ellos no existe la ley, pues ellos son la ley. Pueden decidir sobre qué es terrorismo y qué no lo es, quién es culpable y quién no, amparados por la clase corporativa empresarial internacional, que controla también a los grandes medios de comunicación.

Si te duele ver cómo miles de personas mueren de hambre y enfermedades en países del tercermundo a los que no se les permite salir del subdesarrollo para obtener rentabilidad de sus materias primas.

Si te duele ver cómo se promueven regímenes autoritarios en países también del Tercer Mundo, así como guerras “en defensa de la libertad” en las que interviene la OTAN y EEUU, causando miles de muertes inocentes todos los años y dejando otros miles de damnificados.

Si te duele que TÚ y tu tamilia viváis estrangulados económicamente, con hipotecas y alquileres por las nubes y sueldos por los suelos, amenazado con ese negocio tan rentable al que llaman crisis.

Si te duele que mientras el resto del mundo sufre, los verdaderos culpables de este panorama paseen sonrientes en sus limusinas y en sus yates con todos los lujos imaginables…

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