El poder financiero mundial estrangula a Wikileaks

Tras la publicación del Cablegate, Bank of America, Visa, MasterCard, Western Union y PayPal bloquearon a la organización de Julian Assange.

27/02/2012

El poder político y la gran banca estadounidense tuvieron claro que la fórmula para acabar con la gotera informativa era cerrar el grifo financiero. La filtración en noviembre de 2010 de 350.000 documentos clasificados de EEUU (260.000 cables diplomáticos y más de 90.000 informes de inteligencia), conocida como Cablegate, puso en marcha la artillería pesada del lobby republicano del Congreso norteamericano.

En cuestión de días, los gigantes Bank of America, VISA, Mastercard, PayPal y Western Union sometieron a Wikileaks a un bloqueo bancario que imposibilitó la recepción de donaciones. Lo que no pudieron hacer las amenazas ni las acciones gubernamentales, que trataban de frenar las revelaciones y de mancillar la imagen de Wikileaks, sí lo consiguieron las empresas que monopolizan las tarjetas de crédito y los sistemas de pago en internet.

 

Wikileaks perdió el 95% de sus ingresos, porque es una organización sin ánimo de lucro que se financia exclusivamente con las donaciones de sus seguidores, sin recibir ninguna contribución de gobiernos ni fundaciones, y la mayor parte de los donantes viven en EEUU, la Unión Europea, Suiza y Australia. Casi todos eligen realizar el pago (unos 25 euros en promedio) mediante tarjeta de crédito, así que el boicot de los cinco colosos de ese sistema de transacciones desangró los recursos del grupo de ciberactivistas.

Sólo les quedaron algunos cobros por las participaciones del editor y rostro visible de la web, Julian Assange, en conferencias o seminarios. La organización denunció que el frente abierto contra Wikileaks en represalia por la difusión de información confidencial, que revelaba las mentiras de la diplomacia estadounidense y los abusos cometidos en las guerras de Irak y Afganistán, constituye un bloqueo “arbitrario e ilegal” que viola las leyes y las Constituciones de los países donde se está ejecutando.

Campaña de desprestigio

Bank of America ha contratado varias empresas de inteligencia para acabar con la reputación de Wikileaks.

La banca estadounidense, instigada por el Gobierno de EEUU, frenó así las filtraciones, forzando a Wikileaks a concentrar sus esfuerzos y ahorros en una batalla legal por defender su causa. Contaban con la postura favorable de algunos responsables de la ONU en materia de derechos humanos y libertad de expresión, pero sobre todo vieron claro que si perdían el asalto, serían los primeros en caer, pero no los únicos.

“Si el ataque financiero no es contrarrestado, se establecerá un peligroso, opresivo y antidemocrático precedente, cuyas implicaciones van más allá de las actividades de Wikileaks”, advirtió la organización el pasado año en un comunicado. Era un claro aviso a Greenpeace, Amnistía Internacional y otras ONG que denuncian los atropellos del poder y que se arriesgan a ser también víctimas de un bloqueo bancario similar si despiertan las iras del poder financiero que gobierna el mundo. Según la organización, Bank of America ha tratado, a través de tres contratistas de la inteligencia estadounidense, atacar su web y desprestigiar a los responsables. Los métodos van desde los ciberataques (con el objetivo de revelar la identidad de sus fuentes) hasta las campañas difamatorias (para sembrar la duda en la ciudadanía y de paso minar su prestigio). (PDF-Inglés)

Batalla legal por la supervivencia

Wikileaks ha centrado todos sus recursos en ir a juicio contra Visa y MasterCard.

Bank of America es el creador de VISA (que hasta 1976 se llamó “Bank Americard”). En Europa, entre VISA y MasterCard controlan el 97% de todos los pagos con tarjetas de crédito, lo que convierte a estas compañías en un oligopolio capaz de dominar las decisiones de compras de todos los ciudadanos, sea cual sea su nacionalidad.

El pasado 9 de febrero, DataCell (socio de Wikileaks en Islandia) presentó una querella contra VALITOR (antes VISA-Islandia) ante el Tribunal de Distrito de Reykjavik, exigiendo la inmediata reactivación de los procesos de pagos por tarjeta de crédito, que le fueron cortados por VISA-Europa en diciembre de 2010, al ordenar a la compañía danesa de procesamiento de pagos Teller AS que cerrase el portal de abonos electrónicos a DataCell, compañía suizo-islandesa que había procesado hasta entonces los donativos individuales a Wikileaks mediante tarjetas de crédito. Ahora, DataCell acusa a VISA de violación de las leyes mercantiles islandesas.

En realidad, las acciones de ese cártel mundial del dinero electrónico no sólo suponen violaciones de las leyes, sino una amenaza para la libertad de elección de todos nosotros.

“The Great Escape” http://vimeo.com/30998268

http://www.publico.es/internacional/424052/el-poder-financiero-mundial-estrangula-a-wikileaks

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